El sábado pasado tuve el honor, digo bien, honor, de asitir a un concierto de esos que te llegan muy hondo, que te hacen vibrar y te obligan a mover tu oxidado esqueleto, quieras o no. Y no fue un concierto de U2 y su escenario en forma de araña (o lo que sea ese escenario), ni un concierto de los Stones con su faraónica puesta en escena. No, fue ni más ni menos que un concierto de Rosendo, apoyando la música en los barrios, en este caso además en el suyo propio, Carabanchel. Con un escenario más que sencillo, la iluminación justa y tres músicos encima del escenario, es de estos conciertos en los que rezuma rock and roll a raudales, ese rock and roll sencillo y honesto que a veces, últimamente, resulta tan difícil encontrar. Fueron alrededor de dos horas y pico que pasaron en un instante, con un público de lo más variopinto: de quinceañeros a casi jubilados, roquerillos de barrio, heavys y algún que otro caco, que tambén pululaba por allí. Sencillo y sin ningún tipo de alarde, pero inolvidable. Lo dicho, un honor.
Ahí van unos vídeos de un concierto también en Carabanchel, en este caso en la antigua cárcel, allá por el año 1999, el primer tema dedicado a su hijo y el segundo "La Fina", un temazo. Gracias por la foto al fantástico blog Mercadeo Pop
Ahí van unos vídeos de un concierto también en Carabanchel, en este caso en la antigua cárcel, allá por el año 1999, el primer tema dedicado a su hijo y el segundo "La Fina", un temazo. Gracias por la foto al fantástico blog Mercadeo Pop
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on jueves, octubre 01, 2009
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